EƧⱣƎⱤⱮⱯ 8. Me encontró mi hermano

(Gay, oral, anal, incesto) 

Siempre había pensado que mi hermano mayor pasaba de mí. No es que sea mucho más mayor que yo, pues solo me lleva dos años. La diferencia suya conmigo es que él nunca quiso estudiar y mi padre le buscó un trabajo. Yo acabo de empezar Bellas Artes, me va muy bien el carbón, y por las tardes voy a la escuela de danza. En Bellas Artes todo lo tengo por la mañana. Danza tengo tres días a la semana y los otros cuatro hago un poco de gimnasio y paso enseguida a la piscina.

Mi hermano es guapo, mide, si no calculo mal, 1,64 ó 1,65, y le paso la cabeza con mucho, que su pelo va a la altura de mis hombros. No es gordo, pero está relleno en carnes y debe pesar entre 69 y 71 kilos. Lo bueno es su entrepierna, larga un poco más que la mía, aunque menos gorda.

Estudiando y practicando danza, ya puede uno imaginarse cómo estoy yo. Mi padre me suele llamar cariñosamente “fideito”, en lugar de Fidel o “Fidelito”, como me decía de pequeño. Mi madre no necesita llamarme nunca, siempre me dice “hijo”, porque si estoy en casa siempre estoy con ella o durmiendo. Si estudio, la tengo a mi lado cosiendo, bordando o pintando lindas miniaturas. Si está en la cocina, le ayudo a cortar cebolla, ajos, patatas, todo menos carne, que si la veo cruda ya no la como, me encanta lavar los platos y ollas. Tenemos lavavajillas pero, si estamos mi madre y yo, lo lavo en un instante. Y otras tareas domésticas como tender las sábanas en la cama, siempre hago mi cama y la de mi hermano. Descubro sus masturbaciones en la cama y cambio la sábana de abajo como hago con la mía. Solo una vez me preguntó mi madre por qué ponía a lavar tan pronto las sábanas y le contesté:

— Porque están sucias de esperma, que los chicos no tenemos mujer para soltarlo allí cuando nos pica y lo soltamos en la sábana.

Ya no me preguntó nunca más.

Yo he visto muchas veces a mi hermano desnudo y él a mí, pero sin más intención ni deseo, sino que tenemos nuestro baño entre las dos habitaciones y ambas tienen puerta para no salir al pasillo. Mi hermano, Hermenegildo es su nombre, aunque nos conformamos con Herme, siempre cierra su puerta. Hace bien, porque así no me tienta a fisgonear cuando viene su novia de turno. Yo escucho los gemidos y aullidos desde el baño hasta que acabo masturbándome. Todo antes de que ellos entren a lavarse. Ya he perdido la cuenta de las novias de mi hermano. Creo que no encaja con mujeres, pero como es tan macho, no da su brazo a torcer y novia tras novia. Sus últimas novias le duran una follada, luego lo dejan y no acabo de saber por qué ni le pregunto.

Yo no traigo a nadie a casa, pero en el colegio ya me probaron todos los chicos gays y otros no tan gays. Es que no hubo día que no me lo pidiera alguien y yo era buen amigo de todos. Tuve mucha suerte porque no se les ocurrió hacerme bullying, pero mi tranca colgaba hasta algo más que mi muy redondeado escroto. Puedo decir que les gustaba mi polla a los 13 ó 15 con quienes follaba y algunos de ellos ya tenía novia.

Lo que más me gustaba era la clase de educación física por el vestuario, antes y después. Nuestro profe tenía mucha amistad con los curas y era severo, muy severo. Un día nos habló de higiene porque algunos no se quitaban el calzoncillo ni se duchaban. Si descubría que alguien no se lo había quitado, lo que descubría en una tabla cuando levantamos piernas, allí, sin moverse del sitio nadie, se lo hacía quitar. Con unas dos veces que lo hizo, ya todo el mundo se desnudaba del todo para ponerse de deporte. Por eso daba gusto el vestuario y siempre estaba muy animado, antes y después de clase. Yo quería a ese profe con locura porque me había dejado la vía libre para mirar.

Ahora en la universidad es otra cosa, yo iba a lo mío y no encontraba nada que lo que podía descubrir en páginas de encuentros y tal. Aprendí lo de cruising, pero donde yo vivo ni por esas, pero en la ciudad lo descubrí y tuve suerte alguna vez, pero otras era una pérdida de tiempo y una especie de desesperación. Eso si te tratan bien, que también he pasado apuros.

No obstante, el primer año de universidad ha pasado, es verano y mi vida consistía en ayudar a mi madre, leer y pasear. La televisión me aburre. Intenté acompañar a mi padre viendo una peli para adultos, era porno, demasiados coños atravesados y aquello parecía la vaca lechera, todo lo echaban fuera. Ya no le acompañé más y me iba a mi habitación, ponía el portátil, y me iba a páginas de porno gay. Ese me iba más, eran tíos buenos con buenas trancas y culos bien abiertos que se follaban sin miramientos, ¡qué dinero más bien gastado! A mitad de película ya estaba que no podía conmigo y me daba a acariciar mi tranca hasta la eyaculación.

Un día entró mi hermano porque sin darme cuenta le dije

— ¡Pasa!

Se sentó a mi lado cuando ya había sacado yo mi polla. Se calentó y nos masturbamos los dos hasta eyacular en el piso bajo la mesa.

— Ha estado buena esa, ¿eh?, —me dijo.

Y acabó de ver la peli conmigo. 

— Buena película, ¿me la pasas?

— Hecho, enciende tu ordenador y te la mando por Air Drop.

Estaríamos a mediados de julio, habíamos celebrado el día anterior el santo de mi primo Quique y de su padre, el tío Enrique. Motivo por el que nos invitó a comer. La casa estaba llena, incluso acudió la novia de Quique y todos los tíos y primos. No pasó al salón dede comimos y bebimos asquerosamente mucho. Pero resulta que mi primo Apolo —así llamamos a Cosme— acudió con su novia Maite que es vecina de Marijulia, la novia de mi hermano, la que más le estaba durando. Pues al día siguiente mi hermano me encontró en una terraza con Juanita la de Justo, Antonia la de Remedios y una amiga de ellas, Rosa Mari, que yo no conocía. Me encontraron, me saludaron y las invité a tomar algo. Ese es otro problema que tengo yo y es que me encuentro muy bien con las chicas y ellas muestran que me quieren, pues saben que no tengo con ellas ninguna pretensión. Ah, que yo soy gay lo sabe todo el mundo. Las buenas lenguas dicen que soy un gay fino, y otras lenguas dicen que mis perversiones las llevo muy en secreto, porque sé cuidarme. Como si yo tuviera que ir anunciando con quien me acuesto y con quien follo.

El asunto es que mi hermano me encontró, se acercó, pidió permiso para sentarse y de inmediato nos invitaba a otra ronda. Las chicas pidieron Coca-Cola, yo como siempre un whisky doble, mi hermano una cerveza. Hablamos de todo, sobre todo ellas y algo yo, mi hermano no dijo nada. Llegó un momento en que las chicas tuvieron que irse, nos invitaron al cumpleaños de Juanita que era tres días después, Aceptamos y nos quedamos solos los dos. Llamé al camarero, le pedí la cuenta. Y le dije a mi hermano:

— Te veo preocupado y muy silencioso, ¿qué te pasa?

— Te cuento…, te cuento. A ver por dónde empiezo, —dijo.

— Herme, por el comienzo, siempre se ha de comenzar por el principio.

— pues, es que ha ocurrido…, ha ocurrido que…, Quique…

El camarero trajo la cuenta, pague y cuando iba a decirle que se quede con el cambio, mi hermano dice:

—Para mí una cerveza doble y…

— …que sea pinta para él y para mí lo mismo, y con eso la cuenta.

Se fue y le dije a mi hermano:

— Sigue, sigue con Quique.

— Ah, ya, sí. El tonto e imbécil de mierda de Quique no me dijo que llevara a mi novia a su cumpleaños sabiendo que la novia de Apolo y la mía son amigas.

— Y ¿qué ha pasado?

— Que llevo una semana sin follar, ni…

— Masturbarte sí, en mi habitación, —interrumpí para que no se engañara mintiéndome.

— Sí, eso sí, pero yo pensaba en ella, y pensando en ella no me he masturbado para tener hoy vigor y fuerza… ¿sabes?

— Vamos, si, pero el asunto, ¿a qué llegas?, dime, —le dije con desesperación cuando llegaba el camarero.

Mi hermano tomó la nota y le pagó. Tomó un sorbo a su cerveza y continuó.

— Hoy he ido a buscarla a la puerta de su casa. Me ha hecho esperar en la calle como media hora, hoy que teníamos que follar en serio porque tengo cumplidos mis 20 años y ella 21 y no voy a esperar a casarme a los 30 años.

— Y que más…, falta algo más…

— A la media hora sale y me echa en cara que no la llevé al cumpleaños de Quique, pues por más que le he dicho no ha querido entender, que si es culpa mía que si esto o lo otro, que sí había ido Maite, su amiga, que es la novia de Apolo y todo eso todo el rato, y que la culpa es mía. Al final le he preguntado qué podía hacer yo para arreglarlo, pues la muy zorra me contesta: «ya, nada de nada, monada, que no vuelvas más», que ya me cansé de ti y toda una letanía de porqués que concluyeron con un portazo en mis narices; mira mi pañuelo con sangre.

— ¿Puedo hacer yo algo?

— Sí, que me ayudes

— ¿Con qué y cómo?

— Nos acabamos esto y nos vamos a casa, tengo un trabajo para ti, —me dijo muy serio.

— Desembucha, va, dilo todo.

— Quiero que esta noche durmamos juntos y que follemos hasta que yo saque de mis entrañas mi pena.

— ¿En serio?, ¿lo dices en serio o me bromeas?

— Va en serio, ¿me harás el favor, Juan Pablo?

— Sí lo deseas…, Herme, no es un favor, es un gusto mío ayudarte, consolarte y hacer o dejarme hacer lo que quieras, coño, que somos hermanos y para eso estamos.

— Vamos, pues; lo tengo decidido, ya no más mujeres, voy a hacerme gay como tú.

— Ah, no, no seas animal, tienes que dar nietos, pero has de saber elegir. Chica que te mete en su cama es endeble y tiene otros, esta tiene otro y qué bonita excusa para dejarte por un cumpleaños sin más, que no fue el tuyo ni el de tu hermano, sino de un puto primo…, esa tiene otro hombre, seguro que te engañaba con otro, ya lo sabremos y verás…

— Para ser maricón entiendes de mujeres…

— No es eso, es que conmigo no tienen pena de hablar y si supieras lo que me cuentan…

— Eres como una amiga más, ¿es así?

— Más o menos; pero me tratan como hombre, porque siempre me dejan pagar.

— Ah, sí, eso sí saben…

Nos levantamos y nos fuimos a casa en amena charla. Intenté hacerle cambiar su opinión acerca de las mujeres, pero no lo conseguí. Lo tomé con calma teníamos una vida por delante. Por el camino a casa no quise hablar de su petición, si se enfriaba me parecía bien y si seguía en su empeño también, pero dejó en mis entrañas dos modos de digerir aquello. Uno era, la sensación de confianza que tuvo conmigo que me daba ya deseos de complacerle y experimentar la sensación de follar con mi hermano; y el otro es que si Herme encontraba gusto de estar conmigo, podría rechazar de plano a las mujeres y no acercarse ya a la conquista de ninguna. Tomé antes de llegar la decisión de entretener a mi hermano para no desesperar y a la vez buscarle la chica oportuna. Podía hacerlo porque siempre he sido chico de ir a fiestas de todos los pueblos de alrededor y me conocía mucha gente, más chicos que chicas, pero también muchas muchachas que me decían: «si no fueras gay me casaría a ojos cerrados contigo» y otra que me dijo: «me casaría contigo, aún sabiendo que lo harías con otros hombres». La lista de proposiciones es larga y me daba pena rechazar tantas chicas bonitas y llenas de bondad.

Ya llegamos a la manzana donde estaba nuestra casa y había una farola que no funcionaba, entonces me preguntó:

— ¿Sabes quien rompe esta farola cada vez que la arreglan?

— Ahora que me lo preguntas, creo acertar si digo que lo haces tú, —respondí un poco enojado.

— ¿Te enfadas por eso?

— Sí, porque yo quiero mi calle en buen estado y porque si lo averiguan te va a costar caro, porque alguien puede vigilar y saber que lo haces tú.

— Iba a pedirte un beso para sentirte y llenarme de deseos antes de entrar en casa pero ahora no me atrevo.

— Prométeme que no romperás más farolas y entramos a nuestro portal y nos besamos, —le dije con firmeza y deseos.

Entramos y sin encender la luz, iniciamos nuestro beso, le di mi lengua, jugó con ella en su boca. Le puse mis manos en su trasero y por encima de sus jean intenta a magrearlo, el mu acariciaba con una la cara y con la otra el pecho levantando la camiseta. En un momento nuestros paquetes duros de juntaron y noté su polla. También él notó la mía y me pidió tocarla. Se lo permití y, tras bajar la cremallera, metió su mano por la bragueta y tropezó con mi polla dura.

— No llevas calzoncillos.

— No me hacen falta, me lavo bien.

Acariciaba mi polla y le dije:

— Mejor la dejas ahora y si hemos de esperar a la cena te doy una mamada que te llevará a la luna de los poetas.

Pese mi cremallera en su sitio y entramos en el ascensor que nos permitió darnos otro beso más corto.

Papá y mamá nos estaban esperando para cenar y se extrañaron de mi tardanza. Herme les dijo que la culpa fue suya porque me busco y me hizo entretener porque tuvimos una conversación muy buena. Mi padre dijo:

— No pasa nada, mamá cree que soy niños y yo les decía que estaríais cada uno en lo vuestro, pero si estabais juntos mejor, me gusta que tengáis buenas relaciones.

Mi papá no sabía a donde iban a llegar nuestras buenas relaciones, pero ya se enteraría, además, yo sería el encargado de decirle, porque no se mentir a mis padres o eso decía siempre Herme.

La cena fue muy amena, yo hablaba hasta por los codos y les conté como me había encontrado con Juanita la de Justo, Antonia la de Remedios y a Rosa Mari. Esta última no conocía mi madre, pero a las otras dos sí las conocía.

— Buenas chicas son, ¿sabes que Juanita y tú sois parientes ya lejanos?

— No, —dije sorprendido— ¿cómo es eso?

— Pues que su padre y tu padre son primos segundos; vosotros no sabéis de eso, pero siempre se han llevado como hermanos.

Y entonces comenzó a hablar de las dos familias y bla, bla, bla…, pudo más que yo y que mi whisky. La sobremesa de la cena fue magnífica, mi padre sacó su whisky Crown Royal y nos invitó, pero no quise tomar porque temía que mi cabeza se pondría a bailar.

Llegó el momento de irnos a la cama, ya no valía la pena ir a la televisión, pero mi padre fue para ver su peli porno, luego de poner orden mi madre le acompaña, la ven los dos y se van a la cama. Supongo que follan, pero ya no surte más efecto que su placer, pero mis padres están muy enamorados todavía, después de 23 años juntos.

Mi hermano me arrastró para entrar por la puerta de su habitación y me abrazó y besó muy prolongado y me gustó besarle ahora más porque su boca tenía sabor, el whisky había macerado los sabores de su boca y le pasé la lengua como si quisiera hacerme con todo el sabor de su boca. Pero pensé que teníamos que lavarnos e interrumpí el beso. Le dije que se sentara en el inodoro para sacar su mierda y me fui a recoger mi bolsa de aseo que allí tenía de todo. Le di la pera para que se hiciera enemas y se lavará bien el culo mientras yo evacuaba. Acabé antes que el y encima no resistía el agua en su interior. Le puse yo el agua y lo puse de pie. Sentía él dolor y me lo decía, luego lo agaché de cuclillas y vaya que sí, un par de veces más y estuvo listo, yo me hice lo mismo y a ducharnos, a besarnos y a tocarnos. ¡Cómo me gusta que acaricien mi cuerpo y Herme tenía ganas de mí como yo de él. Salimos nos secamos uno al otro mientras me decía:

— Tanto tiempo entrando y saliendo de aquí y nunca se nos ocurría meternos juntos a la ducha.

— A mí se me ocurría, pero nunca te lo dije para que no me partieras la cara, —le dije.

— ¿Tan bruto crees que soy?

— Sí te lo digo me quedo corto.

Esto fue suficiente para irnos presurosos a la cama. Lo primero, nos desnudamos uno al otro con ganas. Mi hermano parecía un chavalín que lo iba a hacer por primera vez, estaba entusiasmado y yo deseoso de tener la polla de Herme en mi culo. ¡Joder! Es que no me podía imaginar que Hermes me lo pidiera. Luego, comenzamos con las previas, besos, tocamientos y juntar nuestras pollas, ellas también saben abrazarse y besarse. Los besos prolongados en la boca y luego lamiendo y besando. Él me atacó mis tetillas y yo sus huevos, buenas piezas para acariciar y estimular. Con los chupetones que daba a mis pezones pensé que igual deseaba leche de hombre. No dije nada porque lo disfrutaba ya que me hacía cosquillas, sensaciones de placer en mi escroto. No sé si alguna ves he estado tan Felisa al solo comenzar.

Herme ya estaba sudado y mis lametones recogían sudor con sabor a gel perfumado y el di la vuelta para darle una mamada a su polla. Ya lo sentí gemir y me dijo cómo si entrara en angustia:

— ¿Qué puedo hacer yo ahora?

— Cómeme el culo.

Se notaba que no le había hecho nunca, pero no tardó en hacerme feliz. Al rato me sentía preparado y con más ganas que nunca y no quería que Herme se corriera fuera. Le dije

— Sujétame las piernas,

Lo hizo y me puse con los hombros apoyados en el colchón, mirando hacia arriba y abrí las piernas, métela y juega al molinillo de café mientras me follas. Entró en seguida, dolió pero no tanto. Se quedó como postrado encima de todo mi culo y comenzó su follada. Eso sí lo sabía hacer, follaba duro, rápido y sin piedad. Entendí que las mujeres se le escaparan. Pero eso es lo que me gusta y da placer. 

— Tu cabeza está muy roja y rengo miedo que te pase algo. 

— Déjame caer y de costado me levantas sujetando la pierna y me follas ahí.

— Pues sí, hay buen ángulo. Sentí como me la metió y como follaba y me corrí. Le eché todo mi esperma encima. Y ya no podo resistir y volcó en mi interior toda su mierda blanca. Espero a que se le bajara la temperatura, salió se acostó a mi lado abrazándose a mí y haciéndome sentir la humedad de mi propio esperma por mi cuerpo. Me susurró al oído:

— Me gustas, tío, me gustas más que todas las novias que he tenido, eres bien ameno y te pones de activo recibiendo tú la paliza. Ha sido genial, ¿cuándo lo volveremos a hacer?

— En media hora, cuando te repongas porque quiero toda tu energía porque va a ser más trabajosa, pero la vas a meter muy deliciosamente. ¿Sabes? Quiero hacer la leña.

— ¿Qué es eso?

— Pues te digo: yo me extiendo de espaldas sobre el piso, vamos a poner mi colcha en el suelo porque es gruesa. Tú te echas sobre mí pero de modo que tu cabeza vaya a mis pies y tus pies a mi cabeza. Yo proyecto mi agujero hacia arriba para que tú me lo puedas penetrar. Pones tus rodillas en el piso y apoyas los codos para darte impulso. Yo te doy el ritmo hasta que tú lo agarres o vamos alternando hasta volver a sacar nuestra mierda de esperma. Por el camino recreamos pa postura y gestos. A mí me dejas hacer con tus pies lo que yo quiera. ¿Lo has comprendido?

— ¿Donde aprendes esto?

— En el porno.

— Mira cómo me pones, ya estoy empalmado de nuevo. Mis novias conseguían lo contrario, que se me bajara.

— Oye, Herme, pues a mí me pones tú.

¡Qué noche! Mi hermano se divertía mucho y yo la gocé. Es que no tuvimos suficiente tiempo y nos quedamos exhaustos y dormidos en la cama, desnudos y llenos de mugre. Me desperté y la tenía llena, dura y con ganas. Maceré con lubricante el culo de Herme suave, suave y poco a poco la fui metiendo. Se despertó y me sonrió. Seguí follando y ahí conocí el todo de mi hermano, gritaba desesperadamente, primero con dolor, pero los golpes continuos en  su próstata le obligaron a soltar su mierda y entonces ya no me resistí y di carta blanca a mi polla. Le llené el intestino. Estaba feliz, y yo también.

—¿Has escuchado gritar a Herme esta mañana?, —preguntó mi madre mientras me daba el desayuno.

— Sí, mamá.

— ¿Que le pasaba?¿Por qué no viene?

— Se está lavando.

— ¿Qué le pasaba?

— Nada, es que lo estaba follando.

— No me bromees…

— No te bromeo, mamá.

— Te habló en serio.

— Y yo también, mamá.

— Este chico cuando no quiere hablar solo repite lo que digo, —murmuró mientras salía a la galería para tender la ropa.

Yo seguí desayunando. Vino Herme, sonriente y feliz. Entró mi madre y le dijo:

— ¿Te pasaba algo esta mañana que gritabas muy fuerte?

— No, nada, el puto de tu hijo que me estaba follando.

Se fue murmurando en voz clara:

— Como siempre, se ponen de acuerdo para molestarme y yo sigo preguntando, pero ellos no contestan, no contestan…

EƧⱣƎⱤⱮⱯ 7. El esperma en la Lupercal con Luismi

Temática gay, +18

Luismi y yo habíamos inaugurado la Lupercal que tenía tope hasta las 8 de la mañana. Cada uno leyó la tarjeta que se les había dado. Allí estaban las instrucciones y una advertencia. Esta era que había que usar preservativo y cada vez que se usaba echarlo al tacho que había debajo de la mesa. Entendimos que las cajas de encima de la mesa contenían los preservativos. No se permitía sexo sin condón.

Cada uno tenía su caja con abundante comida para toda la noche. Las bebidas a discreción se las preparaba cada interesado cuando lo deseara. El desayuno será a las 8:30 en la cafetería Laurel, al frente de la puerta de salida

Las puertas está cerradas, Nadie puede salir, nadie puede entrar.

La procesión Lupercal será hacía las cinco y a continuación el sorteo para víctima del gangbang. Nosotros lo hacíamos por juego y diversión y sorteábamos para humillar a uno.

Cuando Luismi y yo nos separamos a la medianoche para follar, comenzamos con un 69 y me pidió que lo follara yo primero. Luismi tiene mucha fuerza y resistencia me agarró me puso cabeza abajo y mis rodillas sobre sus hombros y nos comimos respectivamente la polla, me puse muy colorado y pasamos al segundo acto. De pie como estábamos le hice agarrarse bien a la mesa, le levanté la pierna e hizo un perchero en ángulo recto y como yo soy de piernas más largas, me llegó perfectamente y se la metí a golpe seco y se cayó sobre la mesa, ahí como estaba se la metí de nuevo, gritó, rugí, y comenzamos la follada. Este Luismi es un Tesoro, cada vez me gusta más, se repone en seguida, ¡qué follada!

Descansamos un rato corto, pero Luismi no paró de tocarme. Sabe que me gusta que me toquen y me cumplió satisfactoriamente. Lo mejor de Luismi es cuando folla. Lo puede hacer de mil maneras pero siempre agrada y satisface. Con sus folladas ya me dejó el culo abierto para toda la noche. Salimos para perforar su lóbulo, pero antes conversamos hasta demasiado en serio. Acordamos hacernos novios, pero sin decirlo a nadie. Nos dábamos permiso para follar con otros y nos lo contaríamos. Quedamos en que vendría a mi casa todos los viernes para dormir juntos y lo demás.

El primer viernes fue de película. Vino, entró en casa, me besó y preguntó:

— ¿Qué prefieres que yo te dé gusto a ti o tú a mí.

— Que disfrutemos los dos, pero tu empiezas como quieras y yo hago todo que quieras, —respondí.

— Entonces, lo que tú quieres es que yo te folle, — dijo sonriendo

— Exacto, —respondí con mi sonrisa más sincera.

— Entonces, queda claro, sácate toda la ropa, —ordenó.

Y se puso de inmediato a desnudarse, yo lo imité, ambos estábamos ya enganchados con la polla dura en horizontal. Me puse perpendicular al sofá, apoyando mis brazos y cabeza en el respaldo, ofreciéndole mi culo rendido a su entera disposición. No tardo, con solo lo que le costó dirigir su polla a mi deliciosa roseta y ¡zas!, grité:

— ¡¡¡WAAAAAA…!!! UF, UF, UF UUUUUF, ¡Qué ricura! No te entretengas, baila.

Se inicio el baile mete saca, mete saca y dale que te folla, dándome en cada golpé a la pared de mi prostata y no tardé en correrme con gritos:

— ¡Aah! ¡Aaaah! ¡¡Aaaaaaah!! ¡Buf, uf!, ¡ya, ya…!

Y se corrió Luismi berreando cosas incomprensibles. Se dejó caer sobre mi espalda y como mis piernas no respondían por el tembleque nos caímos al asiento del sofá y resbalamos al suelo. La caída hizo que se saliera de mi culo y me diera con la polla en la cara, lo que aproveché para mamársela y dejarla limpia. 

Nos abrazamos riendo y nos prometimos volver un día a la Lupercal. Lo hicimos esa misma semana. Había 9 tíos esperándonos y éramos 11 en total. Decían que cuando el número es impar no se emparejan sino que cada uno persigue a los otros la mete en el primer agujero que encuentra. Al menos 10 me follaron, aunque alguno presumió de haberme follado dos veces. Antes de las 7 de la mañana me señalaron para el gangbang y me arrodillé sobre un almohadón pero eran diez esperando que se la mamara a todos y el almohadón se fue a la mierda y me senté, chupé las que pude y dispararon su mierda de mí. Fue la mayor cantidad de esperma que he recibido en mi vida, solo miraba por un ojo. Me levantaron y me chuparon, no solo la polla sino aquel pastoso mejunje.

Jamás lo había pasado tan bien, pero mi polla parecía estar llena de hormigas caminando por el cosquilleo, como de estar despertando de una anestesia. Nos metimos en una sala de baño con duchas sin paredes y allí hablaban todos a la vez, venian a felicitarme porque no me había quejado ni una vez. Luismi se puso a mi lado besándome bajo la lluvia de la ducha para demostrar que yo le pertenecía. Consiguió lo que buscaba, un reconocimiento y felicitación de parte de todos. Luismi es genial, es una máquina de esperma.

EƧⱣƎⱤⱮⱯ 6. Me gustan los hombres

Temática gay.

Nunca me consideré gay, no actué como tal después de estar casado los últimos 15 años. Mi esposa era genial, nos gustaba hacer muchas cosas juntos, ver películas, ir a clubes y tomar copas en los bares. Pero a medida que pasaba el tiempo, el sexo se fue reduciendo paulatinamente hasta detenerse. Ambos trabajábamos muchas horas, nos íbamos a trabajar temprano y volvíamos a casa tarde, estábamos demasiado cansados para cuando nos metíamos en la cama.

Hace un par de años perdí mi trabajo y pasé por una mala racha hasta que conseguí otro trabajo que hacía desde casa. Mi esposa aún se iba temprano, llegaba muy tarde a casa y se acostaba temprano. Yo, por otro lado, me quedaba despierto hasta tarde y me acostaba muy tarde. Para no molestarla, acabé durmiendo en una habitación libre.

Siempre me había gustado el porno y solía masturbarme mientras ojeaba revistas pornográficas, luego me aficioné a los videos en línea generalmente heteros, de hombres y mujeres, de sexo anal y especialmente me gustaba el porno lésbico. A medida que el sexo con mi esposa disminuía, más porno miraba.

Ahora que estaba en casa todo el tiempo podía ver porno cuando me apeteciera. Empecé a mirar algunos vídeos de chicos y me sorprendió el tamaño de algunas de sus pollas. Como que quería ser una de las chicas y fantaseaba con chupar pollas, preguntándome cómo sería eso. Cuanto más miraba, más crecían mis fantasías, quería arrodillarme, meterme una gran polla en la boca y chuparla hasta que me la metiera en la garganta. Entonces me di cuenta de que no sólo quería chupar esa polla, sino que quería tenerla en mi culo virgen, para follarme y llenarme de esperma.

Compré algunos consoladores y tapones anales y me obsesioné con la fantasía de hacer el amor con un chico, quería un chico que llenara mis agujeros. Quería probar su semen en mi boca y su polla para llenarme y explotar.

Entré en mis páginas de contactos, buscando entre los anuncios. Incluso publiqué algunos anuncios yo mismo, respondí algunos anuncios y algunos tipos respondieron a los míos. Pero para ser honesto, nada funcionó y los encuentros nunca ocurrieron o me eché atrás y no me presenté.

Me estaba frustrando cada vez más y mis fantasías eran ahora verdaderas obsesiones. Encontré un post que decía “Top hombre-hombre para chicos en el armario”, envié mi correo electrónico y recibí una rápida respuesta, Carlos era sólo un top y estaba dispuesto a servir a los inexpertos bi-curiosos por una tarifa. Recibía en su propio apartamento por una hora o dos y podía garantizarme el servicio en ambos agujeros con su polla de 21,5 cms, según decía. Estaba en la luna, mi polla se puso dura sólo de pensarlo, casi me corro antes de llegar al lugar sin siquiera tocar mi polla.

Nunca había considerado pagar por sexo antes, pero con las fotos que Carlos me envió de sí mismo y una foto de la polla que me hizo babear, me quedé enganchado. Me envió su número de teléfono y me sugirió que nos comunicáramos por texto si quería arreglar algo.

No podía pensar en otra cosa, no podía dormir esa noche y cada vez que pensaba en él mi polla se ponía dura. Al día siguiente tenía que visitar a unos clientes, así que estuve conduciendo todo el día. Cada vez que podía, me agarraba la polla y me pajeaba pensando en este tipo. Nunca antes había estado con un chico. Cuando era un joven adolescente tuve una sesión de pajas mutua con el vecino que era unos años mayor. No creo que le chupara la polla porque no puedo recordar que lo hiciera. Así que definitivamente era virgen en todos los sentidos.

Esa noche fantaseé nuevamente con Carlos y otra vez no pude dormir; en algún momento de la noche decidí contactar con él y seguir adelante. Me levanté un poco temprano, me afeité la polla y las pelotas y me hice varias duchas anales. Envié un mensaje de texto y le pedí si podía acomodarme hoy durante una o dos horas y luego esperé… No llegó un mensaje largo, mi mano temblaba mientras apretaba el botón y leí: “Claro, qué tal a las 10 en punto…” y me dio los detalles del apartamento. Mi corazón se detuvo, mi mente se aceleró…, ¿podría seguir con esto?, ¿es esto lo que quería? Esto es lo que me ha obsesionado pero ¿podría seguir con esto?

 Me duché otra vez, me lavé extra limpio, me sequé y decidí que si iba a tener una polla en el culo tenía que estar listo, así que cogí un poco de lubricante y un tapón para el culo. Me puse unos suspensorios y me vestí, y pensé: “ahora o nunca”.

Estaba tan nervioso conduciendo que apenas podía concentrarme, tecleé la dirección y dejé que el GPS me dirigiera. Estaba aturdido pero llegué justo antes de las 10 de la mañana y miré el gran bloque de apartamentos. Le envié un mensaje de texto a Carlos y esperé… parecía tardar una eternidad pero llegó la respuesta, él bajaría enseguida para hacerme entrar.

Mi mente estaba dando vueltas, pensé en irme, ¿podría seguir con esto? Entonces de repente la puerta se abrió y un tipo muy guapo salió:

—Hola, soy Carlos, sube.

Lo seguí por el vestíbulo y dentro del ascensor, no supe qué decir, las puertas se cerraron detrás de nosotros y después de apretar el botón del piso 15 se dio la vuelta y ¡me besó! Me llevó de vuelta, no me pude mover, le devolví el beso, él se movió y luego simplemente sonrió.

Cuando llegamos al piso 15 las puertas se abrieron y lo seguí a su apartamento, al cerrarse la puerta de su apartamento me rodeó con sus brazos y me besó de nuevo, esta vez le devolví el beso de manera apasionada, uno de los besos más apasionados que había experimentado por mi parte.

Me di cuenta entonces de algo importante, esto que yo anhelaba no era ningún error, porque tenía una suave picazón que necesitaba rascar y deseaba vivamente que Carlos me llevara y me descubriera todo lo que había en “un hombre como amante”.

Me desnudé rápidamente mientras Carlos se duchaba, me quité el tapón que tenía en el culo y lo seguí a la ducha. Más besos, más caricias, era todo muy eléctrico, no importaba lo que él frotara o tocara de mi cuerpo, yo estaba viviendo su contacto, me daba un hormigueo por todas partes. Me agaché y mi mano rozó su polla… ¡era enorme!… mucho más larga que la mía de modo considerable y mucho más gruesa. De repente tuve miedo de no poder rodearla con mi boca y mucho menos de que me la subieran por el culo.

Carlos me susurró al oído que me diera la vuelta y me apoyara contra la pared, me dijo que me relajara para que no me hiciera daño, mi mente dijo que no, mi cuerpo dijo que sí, me di la vuelta y me empujó por el culo hacia atrás, me aceitó el agujero y me masajeó la espalda mientras me decía que me relajara. Me sentía formidablemente bien teniendo una mano masajeando mi espalda y otra frotando mi polla y tocando mi agujero. Me quitó del culo sus dedos y luego sentí su polla en la entrada de mi agujero, empujando suavemente, trabajando despacio, pero que muy despacio y de repente la cabeza de su polla estaba dentro de mí. Trabajó muy lentamente con cada empujón un poco más y más profundo. Grité de dolor mientras empujaba más fuerte y luego se detuvo. También el tiempo se había detenido, parecía una eternidad, pero probablemente fueron sólo segundos en los que su polla llenó mi culo, la tenía dentro y la estaba bombeando lentamente. El dolor se había ido, ahora todo lo que podía sentir era euforia, una ola de placer se movía por todo mi cuerpo.

Quería que esto no terminara nunca, nunca me había sentido tan lleno y mi polla estaba dura, aunque no sentía la necesidad de correrme, sólo quería que siguiera empujando su polla adentro y afuera de mi culo.

Sacó su polla y me dio la vuelta, le busqué la boca y nos encerramos en un abrazo apasionado, estaba tan caliente como siempre y quería más. Caí de rodillas frente a él, dejé correr el agua que resbalaba por mi cabeza y me llevé su polla a la boca. Me decidí a tomar toda la polla que pudiera. Era una polla gruesa, pero me sorprendí de mí mismo por verme tan capaz de poner mi boca alrededor de ella. Pasé mi tenaza por el eje y le lamí las pelotas, luego tomé su polla en mi boca y traté de tomar todo lo que pude sin ahogarme. Su polla estaba dura y sólo pude tomar la mitad de su longitud, necesitaba más práctica.

Carlos me levantó mientras nos besábamos de nuevo, esta vez ambos nos agarramos las pollas y nos pajeamos, me hizo dar la vuelta y mirar a la pared para empujar mi culo hacia atrás con ganas de que volviera a entrar en mí. Esta vez se puso de cara a mi culo y me lo lamió, me pasó la lengua por las pelotas y me metió la lengua en el culo metiéndola y sacándola como una pequeña polla. Lo sentí pararse y poner su polla donde su lengua acababa de estar y con un empujón muy potente su polla entró en mi culo hasta la empuñadura. Su estómago golpeaba mis nalgas. Esta vez fue más rápido y más fuerte, entrando y saliendo, entrando y saliendo…, más rápido, cada vez más rápido. Yo gritaba pero no tenía dolor, le decía que empujara más fuerte, que empujara más rápido… Mi polla estaba hinchada y sentía que iba a explotar. Estaba en el cielo. Nunca me había sentido así antes y de repente lo sentí: la polla de Carlos estaba seca en mi culo como si todo el lubricante se hubiera ido y parecía ser más grande que antes y entonces explotó, su polla estaba bombeando en mí, parecían litros de esperma. Dejó de bombear y yo me deslicé lentamente de su polla y me desplomé en el suelo de la ducha.

Estaba aturdido, el agua corría sobre mi cara y mi pecho. Me agaché y sentí mi polla floja y cubierta de esperma. Parece que he llegado al mismo tiempo que Carlos pero con el éxtasis de lo que sentía no me había dado cuenta.

Nos lavamos una vez más y nos secamos el uno al otro. Me acosté en una toalla en la cama boca abajo y Carlos me frotó con aceite de masaje metiéndose en todas mis grietas y hendiduras. Estaba agotado, sentía algo así como si no hubiera dormido durante semanas y quería quedarme ahí tirado.

Pero su masaje se sintió muy bien y luego me hizo dar vueltas y masajearme por todos lados. Por supuesto, mi polla respondió y muy pronto me puse duro de nuevo. Me di cuenta de que Carlos también estaba duro y miré esa hermosa polla y no quería nada más que chuparla.

Quería degollar esta polla si podía y se lo dije a Carlos. Me acostó con la cabeza al lado de la cama y mientras estaba agachado en el borde me metió la polla en la boca. La cogí con entusiasmo y la chupé con fuerza, ahora estaba follando lentamente mi boca, dentro y fuera, dentro y fuera cada vez un poco más profundo. Empecé a atragantarme, y él se echó atrás pero dijo que tenía que seguir intentándolo y cada vez entraría más. Seguí intentándolo y él siguió jodiendo lentamente, superé la mordaza y su polla se metió más en mi garganta. Empezó a follar cada vez más rápido y yo lo estaba asimilando todo, no podía creerlo.

Llegó antes de que me diera cuenta y me lo tragué todo su esperma, aparte de lo que me salpicó en la cara y el pecho.

No podía creer que yo fuera un chupavergas, pero me encantaba, me había rascado los picores que había estado sintiendo y me había llenado los dos agujeros.

Me di otra ducha para limpiarme y nos besamos apasionadamente antes de irme.

Puse el dinero sobre la mesa y prometí volver…

Fue el mejor amor que he tenido y todo este tiempo pensé que me gustaban las mujeres y creo que aún me gustan, pero me gusta mucho “un hombre como amante” y no puedo esperar hasta la próxima vez.

Nada de esto sabe mi mujer, ni puta falta que le hace.